Taller de escritura: 4ª sesión

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Una característica de los grandes escritores es la capacidad de crear atmósferas. Imagina que quieres crear una atmósfera de melancolía. ¿Podrías hacerlo con una selección de palabras que incluyera

estaca, soga…?

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Inténtalo.


¿Y si añades las palabras  olla, cebolla, cabra y polla (gallina joven)?

Inténtalo también. Atmósfera melancólica con esas palabras.

Con esas palabras más bien podría salir un texto de tono cómico como este de Calderón de la Barca en el que el personaje Camacho, el gracioso, recuerda un “cuento” (en azul la voz del “villano”, en rojo la de la mujer):

Oye un cuento:
Llevando un día un villano
una soga y una estaca,
una cabra, una cebolla,
una polla y una olla,
topó una grande bellaca.
Llamole, díjole: “Gil,
ven acá, parlemos hoy
en este campo”.
–Si voy cargado de alhajas mil
–él dijo– ¿cómo podré
sin que se me pierdan todas?
Ella: “Oh, qué mal te acomodas;
eres necio, bien se ve.
¿Qué llevas?” “Tú lo verás,
una cebolla, una olla,
cabra, soga, estaca y polla”.
–¿Eso es mucho? ¿Pues hay más
–dijo– de hincar en el suelo
la estaca, y cuando lo esté,
atar la cabra de un pie
con la soga, y en un vuelo,
para asegurarlo más,
meter la polla en la olla,
taparla con la cebolla la boca,
y así estarás
seguro de que se abra,
y tendrás, si eso te ahoga,
seguras estaca y soga,
polla, olla, cebolla y cabra”.
Cuando quiere una mujer
no hay inconveniente humano:
lo imposible ha de hacer llano.

(Calderón de la Barca, Peor está que estaba).

Como ves, la selección léxica (la elección de palabras) que decidas va a ayudar a despertar determinadas sensaciones, determinado tono, determinada atmósfera. En esa selección importa tanto la piel de las palabras (su sonido, su escritura) como su contenido (significado, connotaciones, poder evocador…).

La forma de colocar esas palabras va a construir también ese ambiente. La acumulación de sustantivos seguidos (“polla, olla, cebolla y cabra”) tiene en el texto de Calderón un efecto cómico (reforzado por la rima y el carácter rústico de las palabras elegidas).


Uno de los más conocidos poemas de la literatura universal es “The crow” (“El cuervo”), de Edgar Allan Poe. En este vídeo se combina el recitado de su traducción al castellano con imágenes y algún sonido.

El propio Poe decidió desvelar sus técnicas de escritura. Publicó en una revista de Filadelfia en 1846 su “Filosofía de la composición“.

  • Entre sus ideas fundamentales, destaca su recomendación de empezar por el final. El escritor habría de tener muy claro el desenlace para construir todo el resto orientado a ese fin:

 “Sólo si se tiene continuamente presente la idea del desenlace podemos conferir a un plan su indispensable apariencia de lógica y de causalidad, procurando que todas las incidencias y en especial el tono general tienda a desarrollar la intención establecida. […]

A mi modo de ver, la primera de todas las consideraciones debe ser la de un efecto que se pretende causar. Teniendo siempre a la vista la originalidad (porque se traiciona a sí mismo quien se atreve a prescindir de un medio de interés tan evidente), yo me digo, ante todo: entre los innumerables efectos o impresiones que es capaz de recibir el corazón, la inteligencia o, hablando en términos más generales, el alma, ¿cuál será el único que yo deba elegir en el caso presente?”

Poe decide explicar su redacción de “El cuervo” enfatizando que ningún elemento fue incluido al azar.

“Consiste mi propósito en demostrar que ningún punto de la composición puede atribuirse a la intuición ni al azar; y que aquélla avanzó hacia su terminación, paso a paso, con la misma exactitud y la lógica rigurosa propias de un problema matemático”.

  • Un factor fundamental es la extensión:

“Si una obra literaria es demasiado extensa para ser leída en una sola sesión, debemos resignarnos a quedar privados del efecto, soberanamente decisivo, de la unidad de impresión; porque cuando son necesarias dos sesiones se interponen entre ellas los asuntos del mundo, y todo lo que denominamos el conjunto o la totalidad queda destruido automáticamente”.

  • La concepción de Poe sobre el arte es esteticista: su fin último es la belleza.

“Me alejaría demasiado de mi objeto inmediato presente si me entretuviese en demostrar un punto en que he insistido muchas veces: que lo bello es el único ámbito legítimo de la poesía. […]

De todo lo dicho hasta el presente no puede en modo alguno deducirse que la pasión ni la verdad no puedan ser introducidas en un poema, incluso con beneficio para éste; ya que pueden servir para aclarar o para potenciar el efecto global, como las disonancias por contraste. Pero el auténtico artista se esforzará siempre en reducirlas a un papel propicio al objeto principal que se pretenda, y además en rodearlas, tanto como pueda, de la nube de belleza que es atmósfera y esencia de la poesía.”

  • Y el tono que Poe cree más apropiado para esa obra que busca la belleza es la melancolía:

“En consecuencia, considerando lo bello como mi terreno propio, me pregunté entonces: ¿cuál es el tono para su manifestación más alta? Éste había de ser el tema de mi siguiente meditación. Ahora bien, toda la experiencia humana coincide en que ese tono es el de la tristeza. Cualquiera que sea su parentesco, la belleza, en su desarrollo supremo, induce a las lágrimas, inevitablemente, a las almas sensibles. Así, pues, la melancolía es el más idóneo de los tonos poéticos”.

  • El eje o clave de la construcción de “El cuervo” lo halló Poe en el estribillo:

“Una vez determinados así la dimensión, el terreno y el tono de mi trabajo, me dediqué a la busca de alguna curiosidad artística e incitante, que pudiera actuar como clave en la construcción del poema: de algún eje sobre el que toda la máquina hubiera de girar; empleando para ello el sistema de la introducción ordinaria. Reflexionando detenidamente sobre todos los efectos de arte conocidos o, más propiamente, sobre todo los medios de efecto -entendiendo este término en su sentido escénico-, no podía escapárseme que ninguno había sido empleado con tanta frecuencia como el estribillo. La universalidad de éste bastaba para convencerme acerca de su intrínseco valor, evitándome la necesidad de someterlo a un análisis. En cualquier caso, yo no lo consideraba sino en cuanto susceptible de perfeccionamiento; y pronto advertí que se encontraba aún en un estado primitivo. Tal como habitualmente se emplea, el estribillo no sólo queda limitado a las composiciones líricas, sino que la fuerza de la impresión que debe causar depende del vigor de la monotonía en el sonido y en la idea. Solamente se logra el placer mediante la sensación de identidad o de repetición. Entonces yo resolví variar el efecto, con el fin de acrecentarlo, permaneciendo en general fiel a la monotonía del sonido, pero alterando continuamente el de la idea: es decir, me propuse causar una serie continua de efectos nuevos con una serie de variadas aplicaciones del estribillo, dejando que éste fuese casi siempre parecido.”

  • Y el tema que decidió Poe elegir fue una elección también premeditada:

“me pregunté: entre todos los temas melancólicos, ¿cuál lo es más, según lo entiende universalmente la humanidad? Respuesta inevitable: ¡la muerte! Y, ¿cuándo ese asunto, el más triste de todos, resulta ser también el más poético? Según lo ya explicado con bastante amplitud, la respuesta puede colegirse fácilmente: cuando se alíe íntimamente con la belleza. Luego la muerte de una mujer hermosa es, sin disputa de ninguna clase, el tema más poético del mundo; y queda igualmente fuera de duda que la boca más apta para desarrollar el tema es precisamente la del amante privado de su tesoro”.

  • Es la combinación de ideas la que dispara un producto original:

“Tenía que combinar entonces aquellas dos ideas: un amante que llora a su amada perdida. Y un cuervo que repite continuamente la palabra nevermore.”

  • El espacio es un aspecto esencial en cualquier creación.

“El punto siguiente que considerar era el modo de establecer la comunicación entre el amante y el cuervo: el primer grado de la cuestión consistía, naturalmente, en el lugar. Pudiera parecer que debiese brotar espontáneamente la idea de una selva o de una llanura; pero siempre he estimado que para el efecto de un suceso aislado es absolutamente necesario un espacio estrecho: le presta el vigor que un marco añade a la pintura. Además, ofrece la ventaja moral indudable de concentrar la atención en un pequeño ámbito; ni que decir tiene que esta ventaja no debe confundirse con la que se obtenga de la mera unidad de lugar”.

“Hice que la noche fuera tempestuosa, primero para explicar que el cuervo buscase la hospitalidad; también para crear el contraste con la serenidad material reinante en el interior de la habitación”.

Y retornamos a la atmósfera. El espacio estrecho, la noche tempestuosa, la voz siniestra del cuervo, la selección de palabras lúgubres, la repetición de un estribillo… construyen esa atmósfera que Poe buscaba.

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